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Efemérides

>> sábado, 20 de noviembre de 2010

Nada que agregar.

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El Asesinato Que No Fue

>> domingo, 13 de junio de 2010

Marco es un compañero anarquista colombiano, que estuvo refugiado en Asturias durante 6 meses. El Estado Colombiano continua con su implacable eliminación de toda oposición mientras se perfila ante el mundo como una democracia ejemplar.

Lo ocurrido, en sus propias palabras:

Compañeritos y compañeritas, algunxs sabran el motivo por el que escribo, otrxs no asi que sere detallado en los actos que acontecieron y que son motivo de mi mensaje.

El día miércoles 9 de Junio entre las 8:30 y 9 pm cuando me dirigía a mi casa a pocas cuadras de la misma fui agredido de manera contundente.

La agresión me la propinan unos sujetos que a la altura de la carrera 16 con diagonal me gritan algo desde un carro (que esta en la carrera) al momento en que yo paso la calle, al miro y no reconozco a ninguno sigo mi camino y media más adelante me gritan “ perro hijueputa lo vamos a pelar(entiéndase matar)” y sin medir mas palabra uno de ellos saca un cuchillo y se me tiro al pecho, alcance a voltearme y me propino dos puñaladas en la espalda, acto seguido otro me pega un botellazo en la cabeza y otro me intento golpear en la cara con un bate pequeño que logre esquivar y me dio en la cadera 3 golpes, me pare y les dije que si me iban a matar me mataran de una a uno y recogi una piedra de la calle, ellos se montaron al Chevette color verde militar de placas BFT337 y el carro arranco.

Al rato un compa me recoge y me lleva a un hospital en donde ingreso por urgencias. Al principio la atención se me demoro ya que no tengo seguro medico, pero el jefe de enfermeros al ver la cantidad de sangre que estaba perdiendo y mi palidez decidio tomarme el pulso y pedir mis datos, en ese momento se me empiezan a dormir los dedos y siento vértigo. El jefe de enfermeria ordena pasarme a una camilla de manera urgente y aplicarme compresas en las heridas, no puedo ir a la camilla por mis propios medios pues no podia caminar, al subir a la camilla me ponen suero y aplican compresas, después de un tiempo de espera me mandan a tomarme unas placas para ver si tengo perforado el pulmón y después de conocer el resultado de las placas (no hubo perforación) me cosen las heridas, vuelven a observar el hematoma en la cabeza y me dicen que tengo que quedarme en observación, pero, como no tengo seguro medico me costaba mas o menos un millón de pesos pasar la noche y otra sacada de placas. Manifesté no tener dinero para pagar y me hicieron firmar “una salida voluntaria por motivos personales”.

En definitiva y por fortuna no morí bien fuese por la primera puñalada cuyo primer destino era el pecho lo cual hubiese sido fatal y tampoco morí deseangrado ya que el medico me manifestó que si hubiese estado pocos minutos mas sin atención hubiese muerto desangrado.

En cuanto al ataque no se quien lo propino, fue rápido y mas allá de un par de palabras e insultos no digieron nada mas, no tenían pinta ni de neo nazis, ni de tribu urbana y el clima es bien enrrarecido ya que fue cerca de mi casa y hace pocos días a un compañero de CODHES le hicieron un atentado parecido, si a esto súmanos mi reciente viaje y el nuevo fallo dictado en el caso de Nicolas Neira nos deja un poco desconcertados los hechos ocurridos. Aunque no quiero asegurar nada ya que como dije anteriormente todo sucedió rápidamente, pero lo real y concreto es que iban con la intención de matarme, fuese quien fuese.

En cuanto mi situación personal me encuentro bastante adolorido ya que una puñalada topo con una vertebra y estoy tomando medicamentos, tengo dos heridas una en la espalda de 4 centimetros y otro debajo de la axila izquierda de 2 centimetros y medio, un hematoma e hinchazón en la cabeza (parte derecha) y varios hematomas en la cadera.

No he podido ir hasta hoy a trabajar, además no puedo cargar peso lo cual me impide desarrollar plenamente mi trabajo ya que tengo que comprar y cargar libros, en gastos médicos he gastado mucho dinero y además estoy pensando en trastearme de casa para lo cual me tocaría pagar una multa a la inmobiliaria y pagar arriendo en otro lado que de seguro será mas costoso que donde estoy actualmente, todavía me falta comprar medicamentos, etc.

En cuanto mi ánimo estoy relativamente bien y con ganas de recuperarme pronto para salir adelante.

Se va a enviar una denuncia publica en el trascurso de la otra semana y se va adelantar una investigación penal por lo menos para saber de quien son las placas del carro ( si son de un particular o de algún organismo represivo) y para dejar un presecedente sobre este hecho.

Les pido el favor de reenviar la acción urgente y les agradezco por tomarse el tiempo para leer este par de palabras y estar pendientes de mi.

Un abrazo
Marko Antonio Sosa

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Originalmente publicado en A Las Barricadas

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¿Quién es Asel Luzarraga?

>> viernes, 11 de junio de 2010



Si alguna vez alguien quisiese saber lo que piensa Asel, encontraría su respuesta en el anarquismo, pero no es el prototipo de punki anarkista antisistema. Ha construido su propia opinión política crítica, leyendo y reflexionando sobre distintas teorías políticas. En cuanto a su faceta profesional, Asel es licenciado en ciencias empresariales y filología vasca, y durante varios años fué profesor de enseñanza secundaria en la ikastola Bihotz Gaztea Ikastola de Santurtzi. También se dedicó a extender la literatura entre los niños y a realizar traducciones. Tampoco las aportaciones culturales que nos ha realizado nuestro amigo Asel son cualquier cosa, ha tomado parte en distintas publicaciones, escribió cuatro libros (Los espejos convexos (2003), Karonte (2005), El encanto del disfraz (2007) y El panal (2008)) y es ex-cantante del grupo musical Punkamine. Además de esto mantiene dos blogs: Uno en goiena.net y otro llamado Gorribeltzean, que en euskera significa "En rojo y negro".

DETENIDO

La tarde del 31 de diciembre de 2009 encontraro un artefacto explosivo en la secretaría de Justicia de la región chilena de "La Araucanía". El explosivo estaba hecho con un extintor relleno de pólvora negra y situado en el jardín del portal de la secretaría, tapado por un chaleco. El atentado falló, el artefacto no explotó a causa de un fallo en el mecanismo de detonación.

Una horas después del suceso Asel fué detenido en Padre Las Casas, su localidad de residencia, imputándosele la autoría del atentado. Cristian Dulansky Araya, el gobernador de la provincia de Cautín de la región de La Araucanía, interpuso una querella contra Asel en Juzgadode Garantía de Chile, q ue fue declarada admisible por la jueza al inicio de la audiencia. Al detenerlo, registraron su casa y según fuentes oficiales, allí encontraron un extintor, pólvora y una mecha.

Argumentando que las labores previas a la detención ya estaban concluidas y que había que peritar todo lo encontrado, el fiscal de Chile Omar Mérida se valió de la ley antiterrorista para pedir prisión preventiva de 5 días para Asel. Marcia Castillo Monjec, jueza de garantía de Temuco, capital de la región de La Araucanía y de la provincia de Cautín, aceptó esta pretición. La prisión preventiva termina el día 6 de enero de 2010, a las diez de la mañana en Chile, que serían las dos del mediodía en Euskal Herria. En estos momentos imputan a Asel haber haber tenido relación con cuatro antentados realizados con artefactos similares entre diciembre de 2008 y el mismo mes de 2009, pero no hay ningún cargo concreto.

DISCREPANCIAS

Ha habido dudas y desacuerdos en cuanto esta detención. La más destacable la encontramos en este artículo que aparece en la web de contrainformación Hommodolars.

Según lo que pone en Hommodolars, el estado está buscando responsables para los atentados. También mencionan el caso de una persona llamada Cristián Cancino, Cristián denuncia que su caso ha sido un montaje. Además exponen la duda de que los elementos encontrados en los registros realmente estuviesen ahí, sin llegar a afirmarlo directamente. Según ellos, se utiliza este sistema para inculpar a los imputados con atentados anteriores, y que además, el estado tiene un pack de criminalización, donde a los encarcelados no les imputa un cargo, sino dos o incluso tres, y que la acusación se basa en supuestos y conjeturas. Después, nos recuerdan lo que Patricio Rosende, subsecretario del interior de Chile dijo hace tiempo: Que estaban vigilando a vascos en Chile, y relacionan esto con la rapidez con la que se ha realizado la detención, porque a Asel lo detuvieron varias horas después.

Además, Vanessa Contreras, la novia de Asel, definende la inocencia de su novio, argumentando ella también que se trata de un montaje. Dice que siempre estaban juntos y que él no tiene nada que ver con el atentado del 31 de diciembre.

NUESTRA OPINIÓN

Nosotros también expresamos al gobierno de Chile nuestro desacuerdo en relación con la detención y encarcelación de Asel. No queremos dudar de la credibilidad del gobierno de Chile, pero tenemos clara la inocencia de Asel. A Asel no se le han imputado cargos concretos. Ha sido detenido pocas horas después de detectarse el atentado, por lo que tenemos serias dudas acerca de las conclusiones de las investigaciones realizadas, debido a la reducida cantidad de horas dedicadas a estas.

Así y todo, los juzgados de Chile aún no han dicho la última palabra y todavía tenemos la esperanza de que los juzgados de Chile vean que Asel es inocente. No es el deseo de ver libre a Asel lo único que alimenta nuestra esperanza, todos los que conocemos a Asel sentimos en nuestro interior que es inocente, porque sabemos que es inocente.
Por todo esto, pedimos al gobierno y juzgados de Chile la libertad del amigo Asel Luzarraga Zarrabeitia. No hay cargos concretos contra él, y en los países democráticos es la culpabilidad de los imputados lo que se debe demostrar, y no su inocencia, porque la presunción de inocencia es una de las garantías fundamentales de la Declaración Universal de los Derechos humanos. La prisión preventiva aplicada a Asel es un acto en contra de la presunción de inocencia, y en el derecho penal, la prisión preventiva se aplica en caso de que haya riesgo de fuga o peligro cierto de que la persona afecta la investigación del hecho de forma indebida, y en el caso de Asel, la prisión preventiva no cumplido ninguna de estas dos condiciones.
Tanto a nivel personal, como a nivel de asociación hack.in#badakigu informatika elkartea, queremos transmitir nuestra solidaridad a todos los familiares y amigos de Asel. Siendo internet nuestro area de trabajo, nos vemos obligados a utilizar todos los medios disponibles para conseguir la libertad de Asel, y estamos en ello. Para terminar, queremos haceros llegar nuestro máscaluroso abrazo . Hacemos nuestro vuestro dolor, porque al igual que a vosotros, a nosotros también nos han encerrado una parte de nuestro corazón en el momento que encarcelaron a Asel.

Desde Bermeo a Chile, gritamos más fuerte que nunca: ¡¡¡LIBERTAD PARA ASEL!!!
hack.in#badakigu informatika elkartea (Asociación de informática hack.in#badakigu)

FUENTE: ASELASKTU

NOTA: EL artículo no es mío, pero me sumo a la causa. ¡LIBERTAD PARA TODOS L@S ACRATAS PRESOS INJUSTAMENTE!

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Concepto Y Error

>> viernes, 4 de junio de 2010

Kirchner & Kirchner. Oficialismo. Gobierno, un viejo enemigo. No porque sea el gobierno de los Kirchner, sino porque es gobierno.

¿Soy un "gorila", término ultraperonista, por mi oposición? No. De ninguna manera. ¿Es un verdadero gobierno de izquierda el que nos rige? Tampoco. El kirchnerismo ha tomado causas largamente postergadas (por temor e indiferencia a partes iguales), las ha hecho parte de su propuesta y, así, venció. ¿Pero a quienes venció? Al sector conservador, a la campocracia, a los monopolios. ¿Para mejorar el país? No exactamente. Si el país ha mejorado (y lo ha hecho) es por cuestiones colaterales, no por objetivos.

Tenemos diferentes facciones de un mismo estrato. Facciones opuestas entre sí, verdad, por lo cual no es incorrecto del todo hablar de "derecha e izquierda". Los que tuvieron siempre el poder (los Martinez de Hoz, los Anchorena, los Leloir) quieren mantenerlo y los que llegan lo quieren para sí. He ahí la posición frente al cambio. Lo que no hay que confundir es la dirección que la aguja señala: siempre al norte. Las luchas intestinas entre las clases dominantes son de poco interés para los que vivimos en las capas inferiores de la pirámide social.

Era necesario enjuiciar a los tiranos de ayer, descentralizar las manos -o bocas- de la información, otorgar la asignación universal, aumentar el sueldo a los jubilados... pero eso podría haberlo hecho cualquiera de las facciones.

¿Por qué? Porque hay un error de concepto muy grande: es fingir que las cosas son hoy diferentes al pasado. Desde el '83 en adelante, durante cuarto siglo, hemos perdido la militancia y el ansia de participación política; la formación desde el hogar y la consciencia de clase.

El pobre quiere ser parte de la clase media; la clase media, acomodada; el acomodado, millonario. Eso nos muestra la TV. Nuestros modelos en la segunda década del siglo XXI serán imbéciles famosos por ostentar lo que el esfuerzo de los obreros cautivos por sus familias les dieron. ¡Y queremos ser como ellos! En vez de salir a la calle a protestar junto a los trabajadores, queremos ser como el gusano chupasangre. En vez de aplastar al explotador alimentamos su ego.

Y acá es donde aparece el elemento clave de la discusión: hay banderas políticas, apropiadas por distintos sectores, verídicas y que convienen al pueblo (Kirchner hoy, pero bien podría ser cualquier otro) y hay banderas que, en verdad, resultan cortinas de humo.

El caso más claro es el de Macri. Macri y su sempiterno discurso amarillista, miserable y ruin, sobre la inseguridad.

Los crímenes no van a terminar aunque llenemos de policías cada esquina del país. Porque, lo cierto, es que no hay inseguridad. Lo que hay es algo muy distinto, algo de lo cual fuimos advertidos en su momento por Marx. Lo que hay es LUCHA DE CLASES.

Explica la doctrina marxista, y con mucha razón, que siempre hay lucha de clases. De un modo u otro, la confrontación entre los de arriba y los de abajo está siempre presente en la sociedad de consumo.

Las condiciones de exclusión en esta Argentina Siglo XXI donde los giles lloran pero no maman, han generado un nuevo tipo de pobreza: la de consciencia. Hoy el homeless sabe que vive en la calle y por qué, pero no quiere destruir al sistema que lo puso ahí, como pone a miles a diario, sino que quiere ingresar en el mismo. Los chicos de la calle, los llamados, de modo harto despectivo por la gente PRO, "trapitos", tras la globalización, han ingresado en un estado cuasi animal de preservación. Vivo hoy, mato mañana, muero pasado. No hay Futuro. Son los que quedaron fuera. Y, al menos yo, no voy a insultarlos por intentar continuar vivos. Algo similar pasa con el obrero que quiere ascender en la pirámide. Cuarenta años atrás hubiese participado en alguna organización, de algún modo, para transformar la sociedad. En 2010 todos gritamos "¡Salvese quien pueda!".

Pero esta falta de identificación con el otro no quita, de ninguna manera, el combate que genera permitir que cuatro gatos locos reúnan en sus manos el 90% de los recursos mientras el resto tenemos que sobrevivir con lo poco que queda. Nos matamos entre pobres por un celular. Parece que nadie escuchó hablar de un inglés, un tal Robin Hood.

La inseguridad del (¿cuasi?) fascista Macri es un ardid para mantener este orden homicida en el que los de abajo luchan entre sí. De este modo, sus propiedades, como la de los Martinez de Hoz, los Anchorena, los Leloir, quedan a salvo de expropiaciones.

Si el PRO afirma que, de llegar a la presidencia, acabará con la pobreza yo le creo. Porque Macri estaría muy feliz de vernos asesinándonos unos a otros. Nosotros no somos los suyos, no somos argentinos. Los pobres no tienen patria. Somos los números. Su capital. Está muy claro que, a ojos de los mercaderes, dejamos de ser seres humanos hace tiempo para pasar a ser recursos humanos.

Es una treta tan canalla como efectiva. Se ahorran la fama de verdugos y el dinero de las balas. Pero, claro, son idiotas pero no tanto. No pueden matarnos a todos, necesitan quien vigile mientras duermen; necesitan quien opere las fábricas, necesitan quien barra sus pisos. Por eso se apunta a la clase media. Se le da la razón, desde los medios se intenta mostrar como un gigante un problema que, en realidad, no supera las dimensiones de un pobre troll tolkeniano. Y así nos encontramos con una izquierda y una derecha en nuestro estrato.

Los pobres excluidos, que intentan sobrevivir, que están jugados, que no tienen nada para perder; los pobres laburantes, que pretenden ascender en el sistema aún con las trampas que aguardan en el camino, aún a sabiendas de marchar sobre las fauces de una inmensa, colosal máquina de picar carne. ¿Cual es la derecha y cual la izquierda acá?
No me pregunten a mí. Estoy contra todos. Estoy en total desacuerdo con el chico de 18 años que sale a robar, que mata y que no espera nada de la vida tanto como estoy en desacuerdo con los que piden mano dura, el regreso de la milicada y/o la pena de muerte. Estoy en contra del poder del arma del delincuente; el poder del arma del represor disfrazado de agente de la justicia. Estoy en contra de toda autoridad.

No se hace justicia si no es por la paz. A los tiros sólo se consigue sangre. Y no es la ingenuidad de los necios, de ninguna manera. Es la consciencia de quien comprende que sin eliminar las condiciones de posibilidad de la violencia de ambos lados no se logra resultado positivo.

Sin condiciones dignas, sin democracia participativa (o, lo que es lo mismo, sin democracia directa), con hambre, con miedo, no se puede esperar nada que no sea una sociedad antropófaga.

Diez o doce años atrás Lalo Mir condujo un programa de TV llamado "Planeta Caníbal". Su eslogan era "Una mitad devora a la otra". Quizás esta idea esté hoy más vigente que nunca.

Mientras tanto, el señor Macri, su juventud PRO, que por maniquea asociación nos hace al reto AMA(TEURS), reclutada mayoritariamente en la occidental y cristiana UCA, meca de cerebros lavados enemigos del aborto pero amigos de la pena de muerte, insiste con reprimir, con sacar de las calles a los violentos trapitos, limpiavidrios y malabaristas, origen de todas las penurias del SER NACIONAL (aunque debiera ser del SER NAZIONALISTA).

Ante esta realidad quisiera tomar un fusil e internarme en los montes, en la histórica altura, como lo hizo una vez un médico devenido en guerrillero.

Muy a mi pesar, en el SIGLO XXI las revoluciones han sido suplantadas por la televisión.

¡ODIO TODO ESTO!

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El Perro De Bakunin

>> miércoles, 12 de mayo de 2010




Los griegos están decididos a no permitir un atropello a su dignidad. No aprueban la agenda de El Amo para su tierra, ni la pasividad de sus lacayos, los electos gobernantes, así que ganan las calles. Es normal. Inventaron la democracia, derrotaron a los Persas, varios de sus antiguos pensadores ejercen, a través de su obra, una influencia concreta en el presente.

Por todo lo anterior es que no me extraña nada que el perro de Bakunin, llamado Loukanikos, visite a los camaradas del mediterráneo.

Este simpático can ha decidido acompañar a la gente en las manifestaciones. Un perro antisistema que ladra a la policía, le muestra los dientes al FMI y camina entre hombres y mujeres como uno más. Es su tierra también.

En estos días saltó a la fama mundial. The Times, Il Corriere della Sera, La Repubblica, News, Globe And Mail, entre otros, han hablado de este perro acrata. Incluso tiene su propio BLOG y GRUPO EN FACEBOOK.

Loukaninos comenzó a acompañar a los manifestantes durante los disturbios tras el homicidio de Alexis Griropolus, un acto de terrorismo de estado cuyo autor material fue, que sorpresa, un policía.

El perro de Atenas, el perro de Bakunin, el perro antisistema, Loukanikos es el protagonista de una de esas peculiaridades que me hacen sonreír.



¡IDOLO!

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Existieron

>> lunes, 29 de marzo de 2010

Un texto encontrado en la red:

En los años de los 70 me di cuenta de que existían. Eran los viejos de la CNT. Se trataba de hombres en su mayor parte, también algunas mujeres, de manos grandes, piel tostada y profundas arrugas, que estaban llegando a la edad en que un obrero se jubila. Cada viejo tenía un relato que contar, y se trataba casi siempre de un recuerdo interesante, jugoso. Veías pasar a González, un escayolista de culo gordo, mono blanco y sucio, y andar patoso. Había corrido como la pólvora el rumor de que en una obra había entrado "el jefe" pegando voces e insultando a todo el mundo. El tal González se había bajado de su andamio, se había dirigido hacia él, y le había dado un solo guantazo sin mediar palabra, que restalló en todo el edificio implantando un silencio serio, espeso y muy educado. Eran tiempos negros de Dictadura franquista, miles de hombres estaban en la cárcel por menos que eso. Pero el jefe no denunció a González. ¿Por qué?

Empecé a indagar, y encontré otra historia, una historia que no tenía que ver con el partido comunista y con Rusia. Era siempre la historia de unos obreros manuales, de los que hoy serían llamados iletrados e incultos. Yo buscaba a los intelectuales, a los científicos, a los grandes líderes de extracción burguesa, y no los encontraba. Por motivos misteriosos, en los años veinte y treinta del siglo XX estos obreros se habían organizado en torno a un sindicato -la CNT-. ¿Por qué estabais en la CNT? -les preguntaba. -¿Por qué? Porque sí, qué tiene de raro -me contestaba Pedro.

Afiliándose al sindicato ellos mismos eran la CNT, y la CNT al mismo tiempo que existía por ellos, les daba vida otra vida a ellos. Escuelas, grupos de teatro, periódicos, bibliotecas, grupos de acción, de discusión... estaban muy organizados. Y habían sido derrotados en una guerra. Los supervivientes arrastraban el peso infame de esa derrota, con la marca del vencido que no se rinde, pero que ha perdido la esperanza. Eran tercos, pero los jóvenes tenían otros referentes: el partido, Mao, Cuba, desarrollo de las fuerzas productivas, imperialismo, alienación... Esos hombres y mujeres, que se decían de la CNT, anarcosindicalistas, eran "aliados objetivos de la reacción" según los cultos marxistas. ¿Reaccionarios? Pues a mí no me daba esa impresión. Parecían trabajadores corrientes.

Empecé a hablar con ellos, y siempre me sorprendían. Este se afilió con nueve años, porque con nueve años empezó a trabajar, y estaba deseando empezar a cotizar para ser un hombre. Esta mujer de rostro simpático me cuenta que en unos tiempos de moral rígida, siendo mocita bastaba con decir en casa que iban a la asamblea del sindicato, o que acudían al ateneo, para poder regresar a cualquier hora, porque el padre de mirada severa transigía con la tardanza si se realizaba al amparo del sindicato. Aquel me comenta cómo destruyeron una segadora burlando a la guardia, y cómo a raíz de aquello en la siega se implantó la jornada de cuatro horas. Otro más me enseña un revólver que parece sacado de una película del Oeste, "un recuerdo", me comenta. Uno estuvo en Mathausen, aquel en la liberación de París, este firmó el convenio de las treinta y seis horas semanales en el ramo de la construcción, José defendió Coria de los fascistas porque apañó un fusil y acabó en el campo de concentración de Albatera. Al "cojo" le dieron "el paseo", le dijeron que echara a andar para tirarle por la espalda, y cogió tal carrera que ni un galgo lo pillaba, y todos se ríen. "El niño de la Juani", fue el tesorero de la cooperativa, aquí están las cuentas. Bermejo me enseña cómo se parte un bloque de granito para darle el tamaño necesario con un mazo de tres kilos. Julián me explica cómo el sindicato designaba a los empresarios el número de parados a los que tenían que pagarle un jornal diario, trabajasen o no -eso lo dejábamos a cuidado del empresario, peor para él si no te daba faena-... Una foto con muchas mujeres sonrientes vestidas de negro... -son las compañeras, recogiendo fondos -me explica Luis "el camionero"-, nosotros estábamos en la cárcel... Fuimos a implantar el Comunismo Libertario, y nos confundimos de día y de hora, -y se ríen otra vez- ¡qué lío nos hicimos con las claves! Hicimos esta carretera, me escapé de la cárcel, fui un maquis, escribí un manifiesto, me dieron una paliza, a mí otra, y a mí otra, "alguien" mató al bicho del teniente... ¿Pero qué queríais? -les pregunto-... El precio de nuestro trabajo, la tierra, levantar casas, la libertad, destruir al Estado, fumar un cigarro, quemar el dinero, que no hubiera guardia civil, hacer un viaje, un vestido estampado, queríamos esto -y abre los brazos abarcando la habitación...

Lo más curioso, era el relato frío que hacían de una larga sucesión de pulsos y derrotas. Huelgas perdidas, despidos, listas negras... Estaban acostumbrados -me decían. Si te tumban, es sólo cuestión de ponerse en pie, no pasa nada. ¿Y qué es el anarquismo, qué puedo leer? -les preguntaba. El anarquismo es esto -me respondían golpeándome la frente con el índice-, lee lo que quieras. Podemos hacer todo lo que pretendamos en este mundo -afirmaban- basta con quererlo, joder. ¿Y por qué ya nadie es anarquista?... Entonces me miraban con tristeza apagada, furiosa. -Hubo una guerra. Murieron, los mataron, los exiliaron, y sólo nos salvamos nosotros, que tuvimos más suerte, o más cuidado, o más miedo... no sabemos por qué no vuelven los jóvenes, a nadie parece interesarle el sindicato, será culpa nuestra.

Los jóvenes que reorganizábamos "el sindicato", solo levantábamos su sombra. Eran los tiempos de "los sindicatos", de las banderas rojas, del partido, de la doctrina correcta y la interpretación científica de la Historia. La CNT no salía del raquitismo, y así sigue dignamente delgada en su fanatismo. Sus hombres y mujeres de la generación de la guerra, hoy en su mayor parte desaparecidos, fueron como los últimos mastodontes, seres a extinguir por la modernidad. Y los Historiadores se están encargando de cumplir la misión de enterradores, con un dictamen seco y contundente: lo que dicen esos hombres, es mentira. No existieron. Son obreros, no saben escribir, no entienden de ciencia, somos nosotros, que no estuvimos allí, los que podemos explicar qué pasó, y por qué ocurrió lo que ocurrió, que en realidad no pasó. Yo he escrito una tesis. Olvidaros de ellos, allí donde triunfaron llevaron la sociedad al desastre. Eso dicen los científicos, los intelectuales, los listillos.

Pero yo sé que eso es falso. Yo lo certifico. Yo los vi. Yo los toqué. Yo los escuché. No hubo personas en el mundo con más desprecio por la mentira que los viejos de la CNT. Para lo bueno y para lo malo, fueron veraces. Existieron, se organizaron, lucharon, vivieron, rieron y amaron. Todo es posible, ellos lo demostraron. Esa fue su herencia. Para silenciarlos, los tuvieron que matar.

Siempre en pie, la CNT.

por Jorge Gómez, obrero de la construcción, miembro de la CNT.


Es curioso. A mí el anarquismo me parece tan vivo que puedo palparlo. Está ahí, en la lucha contra la globalización. Está ahí, en el hacktivismo, en cualquier pibe que baja un crack. Está ahí, en los grupitos que traducen comics y scanean libros sin esperar más remuneración que un humilde "gracias". Está ahí, en las radios comunitarias, en las radios libres, en las páginas de contrainformación, en los blogs antisistema, en los espacios conspiranóicos. Está ahí, en los documentales independientes, en la música de la contracultura. Está ahí, en el anhelo de libertad de unos cuantos locos, ilusos, soñadores que aún ansiamos un mundo mejor.

Patéticos nos llaman algunos. Los mismos que se benefician con la histórica lucha del movimiento; los mismos que han de beneficiarse de nuestros futuros logros.

¡Viva la anarquía!

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Los Primeros Desaparecidos

>> martes, 29 de diciembre de 2009

Todos recordamos a Julio Lopez, el obrero que desapareció cuando debía declarar en un juicio contra los represores.

Reclamamos su aparición. Con vida. Y nuestros reclamos quedan en la nada. Tristes tradiciones de la milica América del sur, la tortura y el homicidio, el secuestro y la violación. Los soldaditos se creen excentos de todo. La policía no es diferente.

Es probable que casi todo el que lea esto recuerde la historia reciente Argentina. Sobre eso han corrido ríos de tinta. Sabemos de Julio Lopez, de los 30 mil cuerpos que pasaron por la ESMA, por el Olimpo, por infinitas comisarías. ¿Pero quién fue el primero? ¿cómo empezó esta práctica inhumana? ¿quienes fueron las primeras víctimas de la contumacia del sistema?

Para responder estas preguntas debemos remontarnos más de 80 años en el pasado.

Es la década del 20. Argentina se forja día a día, en los campos, en las fábricas, en los sindicatos, desde las redacciones de los medios oficiales y la contrainformación obrera. Las olas de inmigración italiana han traído a los desposeídos que huyen de una guerra absurda. Y con ellos traen sus ideas.

Las primeras huelgas y actos de lucha en la conquista de derechos mínimos -entonces inexistentes- dejan tendales de cadáveres y prisioneros. En este contexto nace el Comité Pro Presos y Deportados, organismo que hoy en día tiene su encarnación en la Black Cross. El secretario general de este comité era un hombre llamado Miguel Arcángel Roscigna, un dirigente metarlúrgico que no cree en el paro ni en la movilización.

Su vida es un ejemplo de la desesperada lucha de una persona que no piensa permitir que el sistema lo aplaste sin dar una buena batalla.

Pretendía liberar él mismo a Simón Radowitzky. Consiguió ser nombrado guardia en el penal en el que estaba recluido el mártir, pero pronto la policía lo supo por lo cual fue cesanteado y expulsado de tierras fueguinas. Antes de marchar, incendió la casa del director del penal, hombre que, lisa y llanamente, hizo la vista gorda cuando tres guardias y el subdirector violaron a Radowitzky.

Los grupos de anarquistas llamados expropiadores (modernos Robin Hood que daban lo obtenido a las familias de sus compañeros caídos en desgracia y financiaban la edición de libros y periódicos) eran perseguidos por la ley y agredidos incluso por las otras corrientes libertarias. No tenían paz, en general. Roscigna pertenecía a estos.

En 1925 se produce un osado asalto al Banco Nación. Varios hombres enmascarados, con pistolas negras. El que habla tiene acento español. Infunde temor en cada grito. La policía lo busca. Eventualmente lo encontrará y condenará a muerte. Pero no será nada original. España y Francia también lo condenarán a muerte. Argentina lo expulsará y seguirá sin ser original, porque otros siete países harán lo mismo. Intentarán desaparecerlo, pero el primer precedente no se pudo sentar por un motivo insoslayable: ese hombre se llamaba Buenaventura Durruti y once años más tarde, en 1936, derrotaría al ejército fascista de Franco con 3000 milicianos muertos de hambre y mal armados, preservando así Madrid del golpe de estado. Al menos por un tiempo.

Con Durruti, máximo héroe del anarquismo en la guerra civil española, estaban Rosigna y Andrés Vázquez Paredes, con él se formaron en el calor de la lucha.

El 24 de julio de 1927, tras los atentados contra el monumento a Washington y le embajada de USA en Buenos Aires (atentados con perdidas materiales pero sin víctimas) la policía detiene a varios acratas, entre ellos Roscigna.

Él miente en los interrogatorios. Dice que todo está atrás, que el anarquismo fue algo de juventud, que ahora se preocupa por otras cosas, primordialmente por su familia.

Lo cierto es que Rosigna no era un carenciado. Vivía en una casa modesta pero con todas las comodidades de la época, era apreciado por su jefe, respetado por sus compañeros y vecinos, tenía una familia que alimentaba. Su motivo era el sufrimiento de los demás.

Lo liberan. No pueden retenerlo. Pero la postura de los uniformados queda muy clara en las palabras que el subcomisario Buzzo le dice:

–Tenés dos posibilidades: irte a críar gallinas a La Quiaca, meterte en un seminario y estudiar de cura, o directamente suicidarte así nos ahorrás el trabajo, porque la próxima vez que te encontremos en alguna calle de Buenos Aires te baleamos, te ponemos una pistola en la mano con cápsulas servidas y te caratulamos resistencia a la autoridad.

Roscigna, aunque seguro tampoco entendió cuales eran las dos únicas de las tres opciones que le dieron, sabía que ya no podría permanecer dentro de los márgenes de la legalidad.

El 1ro de octubre de 1927 Rosigna, Paredes y otros dos hombres (los hermanos Moretti) asaltan la el Hospital Rawson. Esperan el día de cobro en la guardia, disfrazados con vendas en la cabeza. El pagador saca el arma, uno de los cuatro hombres es más rápido. Resultado: policía muerto.

Se exilian en Uruguay. La policía sigue sus pasos de cerca debido a la traición del dueño del garage donde dejan su auto. Cruzan el Delta con la ayuda de Bustos Duarte, un barquero colaborador del movimiento libertario.

Todo parece claro. Las autoridades argentinas piden la colaboración de la policía uruguaya. Les pisan los talones. En cada localidad los anarquistas dejan testigos de su paso: desenbarcan en Palmira, de ahí van a La Agraciada, siguen por Drabble, arriban a Soriano y continuan hasta Mercedes, en Cardona paran a dormir, como no podía ser de otra manera, en un hotel ¡frente a la comisaría!

Tras llegar a Montevideo se refugian en un barrio poblado en su mayoría por libertarios. Y se hace silencio.

El asalto al Rawson fue uno de los hechos más comentados por la población durante la década del `20. La audacia era inexplicable. Cuatro tipos solos se la juegan, regalan la mayor parte de dinero, huyen con la policía atrás, matan a uno, se van a otro país donde la persecución continúa, llegan a destino y desaparecen. El periodismo amarillo explotó esto. La burla a la policía era constante. Y los uniformados, humillados por sus propios actos como siempre, no iban a quedarse de brazos cruzados.

Al poco tiempo los Moretti trasladan a sus familias. Al mismo momento llegan a la ciudad tres catalanes del grupo Durruti con una nota para Rosigna. El héroe del pueblo (como sería llamado después) lo invita a sumarse, la guerra es inminente y lo necesitan en Europa. Rosigna, amablemente, declina la propuesta.

Los Moretti con los catalanes planean un golpe. Roscigna les dice que no es momento para actos de expropiación, que deben mantener un perfil bajo no sólo por ellos, sino por las campañas de liberación de otros prisioneros. Los cinco hacen oídos sordos y cometen un asalto que deja tres muertos y otros tres heridos.

Caen presos rápido. Rosigna vuelve a Argentina y participa en otros actos de expropiación, incluyendo el ataque a Obras Sanitarias con Severino di Giovanni, donde debieron huir de más de 250 enemigos, entre policías y militares, así como el ataque al sanguinario comisario Velar en Rosario, donde ex profeso no se lo mata sino que se lo desfigura.

La búsqueda de fondos tenía como fin la liberación de varios compañeros detenidos en el penal de Punta Carretas, en Montevideo.

Se instala una carbonera en regla. Trabaja durante un tiempo. Luego el matrimonio (Gino Gatti, un anarquista italiano junto a su compañera) se retira. El lugar se cierra.

El 18 de marzo de 1931 la policía rodea la carbonería. Los vecinos han denunciado a unos desconocidos. Suponen que tratan de desvalijar el negocio. Nada de eso. No vienen, sino que van.

Los anarquistas habían hecho un túnel de 50 metros desde la carbonería hasta uno de los baños dentro del penal. A la hora de la fuga, Roscigna y sus compañeros (los ya mentados Gatti y Paredes, más Manuel “capitan” Paz, un compañero en el asalto a Obras Sanitarias y Malvicini, un joven que colaboró con Severino di Giovanni hasta el fusilamiento de este) levantaron el piso del lugar para la liberación de uno de los hermanos Moretti (el otro se había suicidado) y los tres catalanes compañeros de Durruti. Pero algunos presos comunes, al ver la salida, simplemente se colaron.

Tres autos esperaban a los acratas. Tres autos que lograron utilizar. La sincronía fue perfecta. Otra burla hacia el sistema.

Aún así, las cartas ya estaban sobre la mesa y los anarquistas tenían la peor de las manos. Sólo nueve días de libertad pudieron disfrutar. Fueron delatados por un antiguo recluso, compañero de pabellón de Moretti, que fue liberado y obtuvo trabajo en la perrera. Siguiendo un can que se le escapaba descubrió, por accidente, donde vivían los anarquistas y, sin más, los denunció a la policía en un acto que sólo puede ser digno de un lumpen.

Así, Roscigna, Vázquez Paredes, el capitán Paz y Malvicini caen presos.

Detrás de toda la movida se encuentra el comisario Fernandez Bazán, humillado una y mil veces por cuanto anarquista pisó suelo argentino, que hasta llegaron a cometer actos de expropiación y huyeron ¡a pie!

Bazán pide la extradición a través de la cancillería Argentina. Quiere sangre. Matías Sanchez Sorondo, Ministro del Interior, renombrado por los libertarios como Sanchez Sorete, responde con celeridad ya que odia a los anarquistas incluso más que a los Yrigoyenistas que poco antes habían derrocado.

Roscigna sabe lo difícil de su situación. A él no le tiembla el pulso, pero a Bazán tampoco. Ser entregado a las autoridades argentinas es morir, haga o no algo. Se lo dejaron bien claro años antes, la única vez que pudieron detenerlo.

Toma un decisión apurado por el tiempo. Se acusa ante los uruguayos de haber robado tres vehículos para el escape del penal Punta Carretas. Vázquez Paredes, el “capitán” Paz y Malvici lo imitan.

Mientras dure el juicio no podrán ser trasladados. Se los condena a seis años de cárcel. Pero a Bazán no se les escaparán. Quiere aplicar la mano dura. ¿Cómo dejarlos vivir después de tantas humillaciones? ¿cómo, si no están lejos de convencer a la gente de la completa inutilidad de la policía Argentina?

Por la culata le saldría el tiro a Bazán cuando tiempo después, en Madrid, ese otro hombre que tanto odiaba, Buenaventura Durruti, al mando de los milicianos de la Columna Durruti no sólo diera a las fuerzas sublevadas españolas la mayor paliza jamás recibida por un ejército fascista, sino que impidiera el levantamiento en Barcelona y liberara de la opresión muchos pueblos donde la figura de la policía, como la del estado, fue abolida. Y durante tres años, según las declaraciones de quienes vivieron el momento, la sociedad sólo prospero, materializando el menor índice de crímenes de la historia. Sin policía. Sin estado. Sin capital.

El 31 de diciembre de 1936, cuando comienzan a lograrse los mayores logros anarquistas en Europa donde el fascismo es aplastado en cada intento de tomar el poder, Roscigna, Vázquez Paredes, el “capitán” Paz y Malvici terminan su condena. Les aplican la “ley de indeseables” y los embarcan con rumbo a Buenos Aires. Al llegar no logran moverse. Los uruguayos los entregan a los jueces que entienden en la causa del Hospital Rawson. Se los sobresee por falta de pruebas. Al “capitán” Paz lo trasladan a Córdoba debido a otra causa judicial, de donde será liberado tiempo después, a punta de pistola, por otro grupo libertario.

Entonces comienza la odisea. La hermana de Rosigna y Antonio Rizzo, quien tomó la secretaría de la Comisión Pro Presos, averiguan el paradero de los tres anarquistas: La Plata; en La Plata les dicen que está en Avellaneda, de Avellaneda los envían a Rosario, de Rosario a la comisaría de Tandil, y así sucesivamente.

Se pierden las pistas por un tiempo. Luego, en la Isla Maciel, un pescador ve bajar a tres hombres de un celular, directo a la comisaría de Dock Sud. Reconoce a Rosigna. Se le avisa a Apolinario Barrera, un periodista de Diario Crítica, quien publica en primera plana el hecho.

Y acá terminan los traslados. Nada más se sabe de los tres hombres. Por mucho que los anarquistas insisten y presionan, no hay datos. La CNT de España y la FAI (Federación Anarquista Ibérica) aportan fondos para la búsqueda del trío. Todo resulta infructuoso. Nadie sabe nada. En ningún lugar estuvieron. No se los vio.

Pasado el tiempo un oficial de Orden Social habla con los grupos libertarios de modo confidencial.

–No se rompan más muchachos; a Roscigna, Vásquez Paredes y Malvicini les aplicaron la ley Bazán, los fondearon en el Río de La Plata.

Nunca se encontraron los cadáveres. Del caso nadie habló. Este hecho oscuro marca el comienzo de la tradición “desaparecedora” del terrorismo de estado en Argentina. Policías y militares lo hacen desde aquel maldito 31 de diciembre de 1936. En 84 años la tradición de las malditas (e inútiles) fuerzas armadas y policiales (aún más inútiles, si tal cosa es posible) no ha cejado. Nunca se detuvieron. Dictadura o democracia, las torturas, los secuestros, los homicidios y las desapariciones continúan.

Hoy, en las postrimerías de 2009, se rumorea un golpe de estado. Este cronista espera que sólo sea un rumor. Porque si ocurre sólo puede pasar lo mismo de siempre. A menos que cambiemos hoy y decidamos dejar de ser representados y hacernos presentes. Lo cual, en el contexto planteado, significa salir a la calle a deponer a los militares que quieren masturbarse con la constitución y limpiar sus rectos con la bandera a la que tanto amor profesan, ellos como la sociedad civil. Tendremos que imitar al heróico pueblo español de 1936 y salir a combatir el fascismo. O ver como treinta, sesenta, cien mil hombres y mujeres vuelven a desaparecer.

No tengo esperanza, conociendo los antecedentes, de ver al pueblo en armas listo para dar batalla. Pero creo que aprendimos la lección.

No pretendo ser original cuando cierro este artículo:

¡Nunca Más!

Fuentes:

Los anarquistas expropiadores (Osvaldo Bayer).
El corto verano de la anarquía (Hanz Magnus Enzensberger)
Acratas (Virginia Martinez; documental)

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Sacco E Vanzetti (Film)

>> domingo, 13 de diciembre de 2009

Les dejo una producción franco-itálica que reproduce los hechos que llevaron al homicidio, por parte del estado norteamericano, de Nicola Sacco y Bartolomé Vanzetti.

¡Evviva l'anarchia!

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Los Hechos de Jacinto Aráuz

>> miércoles, 9 de diciembre de 2009

Los Hechos de Jacinto Aráuz

Jacinto Aráuz no es un QUIEN sino un DONDE. Es un pueblo en plena llanura, en el linde entre la provincia de La Pampa y Buenos Aires. Es un lugar que sobrevive en la actualidad como resort vacacional, según su página de internet. Ganó un lugar en el mapa porque el célebre René Favaloro pasó sus epocas como médico rural en este municipio. Incluso hay un museo para homenajearlo.

Pero más allá de estos pintorescos datos en Jacinto Aráuz, 89 años atrás, ocurrió un hecho único en toda la historia argentina. Hecho anecdótico quizás, pero enterrado en las arenas del olvido, perdido, ignorado. La gente no habla. La página del pueblo no relata los trágicos sucesos de aquel 9 de diciembre de 1921. El miedo, la desidia, la tristeza y una tragedia cuantitativamente mayor han relegado al olvido a los tenaces rebeldes de Jacinto Aráuz.

Acá los hechos.


En 1921 terminaba el primer gobierno de Yrigoyen. La lucha de clases en un mundo dividido había dejado miles de muertos, victorias y derrotas. Las grandes victorias para las clases bajas fueron referidas al derecho: se crearon y reformaron leyes y códigos en beneficio del explotado trabajador, no en la constitución, pero sí en los convenios con la patronal.

En la inmensa llanura pampeana se levantaba la cosecha. Esto describió sobre el trabajo, en una entrevista de Osvaldo Bayer, un peón que lo vivió en carne propia:

Lo más penoso no era el trabajo en las chacras, no importa lo agotador de la tarea, sino que lo inaguantable era el trabajo en las máquinas trilladoras, verdaderos lugares de esclavitud. Los horarios, por lo regular, eran desde las 4 de la mañana hasta las 11 de la noche, la comida se
componía de un puchero de carne de oveja con una sopa de arroz y galleta dura. Los maquinistas eran los dueños de las trilladoras que hacían campañas de leguas y leguas de campo- respaldados por la policía y apañados por los políticos lugareños (casi siempre conservadores) eran la única justicia imperante. Si por el viento se podía gastar más la correa del motor, se hacía trabajar a los
horquilleros contra el viento, es decir, que recibían en la cara toda la tierra y la paja que volaba.

Junto a los peones estaban los estibadores, quienes debían transportar las bolsas con la cosecha a los graneros. Muchas veces, se exigía, para mejorar la productividad, que el trabajo se hiciera al trote.

Estas bolsas tenían que ser transportadas en la espalda, ya que pesaban unos 80kg.

La FORA (Federación Obrera Regional Argentina), sindicato horizantal independiente (antítesis de la CGT peronista, vertical y servil, que sobrevive hasta nuestros días) presentó un pliego de condiciones a los cerealistas. Trascribo el documento:

El peso de la bolsa será de sólo 70 kilos; los horarios serán de ocho horas diarias de trabajo de cuatro y cuatro, no se permitirá el consumo de bebidas alcohólicas ni el uso de armas en los lugares de trabajo; en lo que toca a la corrida de vagones, tapado de chatas, movimiento de 'burro', como movimiento de balanza, se cobrará extra; el trabajo no será al trote sino al paso normal de hombre.


La lucha, plagada de infamia, asesinatos, procesos ilegales y falsos, logró que las demandas del sindicato fueran oídas y acatadas. La mayor parte de los empresarios cerealeros debió firmar el pliego.

El caso de Jacinto Juarez es, además, vital ya que elimina la figura del capataz. Los obreros sólo aceptarán al capataz como compañero. El trabajo que antes hacía este será hecho por el delegado semanal (rotaban en el cargo cada semana, valga la redundancia).
Esto es relevante porque el capataz, quien pagaba los sueldos, recibía un extra por cada bolsa de cosecha estibada SIN TRABAJAR. De este modo se terminaba el parasitismo, ya que ese extra, cobrado de todas formas, se dividía en el total de hombres que participaron de la cosecha.

A principios de diciembre de 1921 se presentó ante los obreros de Jacinto Aráuz un hombre de apellido Cataldi, quien dijo ser el nuevo capataz. Los obreros le exhortaron a retirarse, sin violencia, pero con una amenaza implícita. El tipo se fue.

Días después se pidió una reunión en Bahía Blanca, la ciudad más cercana. Los obreros enviaron tres delegados a la vecina ciudad. Se les informó que algunos chacareros protestaban debido a un punto (el peso de las bolsas). Si algunas excedían lo impuesto en el pliego ellos cobraban más. Se le prometió a la FORA que si dejaban sin efecto la clausula que hacía referencia a este aspecto no sería enviada una nueva cuadrilla.

La Sociedad de Resistencia de Obreros Estibadores de Jacinto Aráuz aceptó.

El punto es que nadie esperaba esto. La petición de la burguesía era un mero pretexto para acabar con los anarquistas en la zona.

Tenían, de hecho, preparada toda una cuadrilla para reemplazarlos. En efecto, el hombre que se presentó poco antes como Cataldi era su capataz, pero también era miembro de la infame y ominosa Liga Patriotica Argentina, quienes, como parte de sus objetivos, pretendían reprimir toda actividad libertaria.

El 8 de diciembre el delegado Machado fue a entregar las llaves de los galpones al dueño cuando este le informó que al día siguiente se ocuparía todo el trabajo la nueva cuadrilla. Sin mediar NADA, y ellos habiendo aceptado las condiciones de los empeladores, los estaban echando de sus trabajos.

De inmediato se dio la voz de alarma entre los trabajadores, en Jacinto Aráuz y en los pueblos vecinos Bernasconi y Villa Alba (esta última llamada en la actualidad José de San Martín).

A la madrugada se realizó una asamblea extraordinaria para decidir el curso de acción. Estaba claro: se defenderían los puestos de trabajo.

Tomaron los galpones. La nueva cuadrilla no pudo entrar. Estaba a punto de empezar el enfrentamiento, todos iban armados. La voz de la policía los invitó al diálogo. Guardaron las armas. Machado envió entonces un telegrama vía telégrafo al superintendente de Bahía Blanca, el hombre que, en un principio, fue mediador entre ambas partes, pero que claramente no era neutral, sino funcional a los empleadores. Este respondió el telegrama con un simple “Clausure galpones, yo viajo”.

Esto fue hecho. Alrededor de las 8 de la mañana los anarquistas, reunidos en un local, preparaban una comida cuando fueron rodeados por las fuerzas policiales.

Un policía llamado Américo Dozo les comunicó las órdenes: acompañar a las fuerzas del orden a la comisaría, desarmados.

Tras largas discusiones los anarquistas resolvieron que el señor Dozo los acompañaría a ellos a la comisaría. Armados.

Al llegar a la comisaría los hicieron pasar al patio. Se llamó al primero al interior de las instalaciones: Machado. Tras unos minutos se llamó al segundo: Guillermo Prieto. Prieto no entró al edificio. Dio voz de alarma, ya que vio a Machado en el suelo, ensangrentado, rodeado por el comisario Pedro Basualdo, el subcomisario, varios agentes y hasta un civil. Apenas pudo gritar. Lo metieron al cuarto de la paliza de inmediato.

Llamaron a un tercero sin dar nombre: todos tenían que entrar, todos tenían que recibir la golpiza.

Nadie se movió. Habló un obrero de apellido Quinteros:

-No venimos como detenidos. Que salga el comisario Basualdo y que nos diga que pretende.

En ese momento apareció Basualdo, fusil en mano, y gritó:

-¡Ahora vas a ver! ¡Agentes, métanle bala, no dejen a ningún anarquista vivo!

El primer disparo dio en el cuello de Quinteros, quien moriría poco después, desangrado.

Jacinto Vinelli, secretario de la Sociedad de Resistencia, hizo un llamado a la paz. Fue infructuoso. Los obreros, rodeados en una comisaría, eran atacados en todas las direcciones. Ninguno esperaba algo así; algo que ni siquiera pretende ser un fusilamiento. Por rebeldes fueron encerrados; por rebeldes se los quería matar como a animales.

Sorprendidos, sufrieron bajas y heridas en aquel primer golpe inicial. Pero no se trataba de niños, sino de hombres. Y no hombres cualquiera, sino anarquistas. Tipos que, aunque pobres, habían sido instruidos por sus congéneres. Eran cultos y duros. No iban a rendirse sin luchar.

Y eso hicieron. Sacaron sus revolveres y cuchillos y comenzó un hecho único en los casi dos siglos de existencia de Argentina: un grupo de hombres, a punto de ser asesinados ilegalmente por policías dentro de una comisaría, enfrentó y venció a los uniformados.

Queda claro que si el intento de los agentes fue la quintaesencia de la vileza del sistema, la actitud de los obreros es la quintaesencia de la rebeldía, de la lucha por la libertad, por la vida.

La policía esperaba disparar un poco, matar un par y que el resto se rindiera. Pero los anarquistas no iban a pedir, ni a dar, cuartel. Rodeados, comenzaron a escupir plomo sin asco. Los agentes tuvieron que retroceder, buscar cobijo. Los libertarios, que no tenían un atrás al cual retroceder, avanzaron a filo de cuchillo, secundados por las balas.

En diez minutos tomaron la comisaría e hicieron prisioneros a los policías. Pero las balas se terminaban. Ninguno tenía más que un cargador. Por lo cual, triunfantes, abandonaron el lugar y los “rehenes”.

No obstante, la victoria no fue completa. Quinteros había muerto. Había muchos heridos en ambos bandos. El estibador Ramón Llabrés murió poco después.

En el patio cayeron dos policías, el ya mentado Dozo y un tal Freitas. Poco después fallecerían a causa de las balas libertarias el oficial Merino y el agente Mansilla.

Basualdo pidió refuerzos policiales a los pueblos vecinos. Y entonces comenzó la caza de los acratas.

La versión policial afirmó que un grupo de 40 peligrosos anarquistas asaltó la comisaría.

Se allanó la Sociedad de Resistencia. Destrozaron los muebles, quemaron los libros, so excusa de haber encontrado “material subversivo”. Se allanaron también las viviendas de los anarquistas de toda la zona. Había que escarmentarlos.

Dos anarquistas que participaron en los hechos, Alfonso de las Heras y Teodoro Suarez, quienes habían huido a pie, fueron detenidos y torturados por el el subcomiasrio Bianchi.

Los llevaron a la comisaría. En el patio aún estaba el cuerpo inerte de Quinteros, el compañero muerto. Los de los policías, no obstante, habían sido trasladados para “darles cristiano velatorio”.

Estos hombres, como todos los capturados, fueron atados de pies y manos con alambre de púas y torturados nuevamente. Esta vez los agentes del orden se quitaron la rabia de la humillación a latigazo limpio.

Lo peor no había llegado. Se trajo a las compañeras de los libertarios para que atestiguaran la barbarie.

Pero el latigo no bastaba. Pioneros en la tortura, los policías argentinos encontraron su morboso divertimento en parejas. Un agente levantaba de la cabellera a la victima y otro le orinaba el rostro. Delante de su mujer y de sus hijos. Mientras estaba inmóvil.

Lo anterior está tomado de la declaración de el doctor Enrique Corola Martínez, abogado que atestiguó el accionar policial y tomó la defensa jurídica de los anarquistas.

Entre las mujeres que fueron obligadas a descender, en calidad de testigos, a los sótanos de la humana monstruosidad destaca Zoila Fernández, compañera de Jacinto Vinelli, el secretario de la Sociedad de Resistecia.

Transcribo el relato hecho por esta mujer al juez deferal, doctor Perazzo Naón:

Poco después de las once me visitaron no menos de veinte policías, entre ellos el comisario de Villa Iris, los que entre insultos y amenazas me pusieron las esposas, dedicándose luego al saqueo de la casa. Destrozaron lo que pudieron en la mía, pasando de inmediato al local de la sociedad donde lo que no pudieron llevarse le prendieron fuego. Como todo esto lo hicieron en presencia mía, les pedí me sacaran las esposas para llevar a mi hijito, que apenas tenía cuarenta días, pero mis ruegos fueron desoídos, conduciéndome a golpes a la comisaría. Allí contemplé el cuadro más horrible. Los charcos de sangre causaban una dolorosa sensación. Los heridos respiraban con dificultad y de vez en cuando hacían oír un quejido entrecortado.
Cuando por la tarde los policías se habían repuesto del susto, me llevaron a la oficina, donde después de dirigirme toda clase de improperios me tomaron por la nuca y me llevaron hasta el patio para hacerme limpiar con la cara los charcos de sangre. (Testigos presenciales de este hecho relataron que Zoila Fernández gritaba histérica: '¡no me importa que me hagan esto, es sangre de machos, sangre de anarquistas!'). Luego fui conducida a un calabozo con la amenaza de que a la noche la pagaría, esta amenaza que yo la veía cumplirse, porque no hay espíritu más ruin que el del policía, y el recuerdo de mis queridos hijitos, a quienes no vería más, me estremecieron de espanto y pasé unas horas que me serán inolvidables mientras viva. Sin embargo estaba convencida que antes de ser ultrajada tendría la suficiente fuerza para hacerme asesinar. Felizmente las amenazas no llegaron a cumplirse gracias a un oficial, que habiendo sorprendido las provocaciones de los policías me hizo poner guardia. Más tarde, y por indicación del mismo oficial, logré que me trajeran a mi hijito, que se me moría de hambre y con él presencié las horribles torturas que les fueron aplicadas a indefensos obreros, que ni habían participado del hecho. Nunca vi crueldad más grande. Se les cruzaban las muñecas por detrás y se les ligaba con alambres de púa. El juez Perazzo Naón encontró a los presos en esas condiciones y, por orden suya, después de las declaraciones de práctica se nos puso en libertad a mí y a otra compañera, y a los presos se les quitó las ligaduras. Pero cuando el juez se fue a comer, los polizontes volvieron a ligarles las muñecas a los presos, aunque esta vez con alambres de fardo. Así permanecieron hasta el otro día en que fueron conducidos hasta Santa Rosa

No se tiene el nombre del oficial que defendió a la mujer.

Por otro lado, sí se tiene el nombre de un policía que actuó con justicia. Su apellido era Zárate y fue el encargado de transportar en tren hasta Santa Rosa a los detenidos.

Al llegar a la capital de La Pampa, Zárate debió enfrentar a la indignada población que quería hacer justicia por mano propia y la siempre inicua Liga Patriotica Argentina. Con temple de hierro, más cercano al de los anarquistas que a la cobardía de sus compañeros policías, Zárate condujo a los reos a la cárcel, evitando el linchamiento.

La defensa de los hombres fue tomada por Pedro E. Pico, un célebre dramaturgo, y por el ya mencionado Corona Martínez.

Acá hay otro de esos extraños casos que hacen a la mística libertaria, que en sus actos suele tener siempre algo de novelesco, de insólito, de inverosimil.

Para llegar a la verdad, Corola Martínez se mudó a Jacinto Aráuz y fingió ser un simple corredor de comercio. Así logró investigar los hechos y finalmente probar, en un extenso alegato, que el comisario Basualdo había aceptado una suma de dinero para asesinar a los anarquistas.

Esto deja claro el lugar de la policía: meros sicarios legalizados, perros de la guerra de una oligarquía atemorizada.

Una vez enterados en Buenos Aires del atropello, los distintos organismos de los trabajadores se solidarizaron con los rebeldes de Jacinto Aráuz, pero este hecho quedaría opacado por otro mayor.

Ya llegaban las noticias de las andanzas del teniente coronel Hugo Benigno Varela por tierras australes. Ya se acercaba la Patagonia Rebelde, ya se acercaba la lucha de José Font y Antonio Soto, ya se acercaban los 1500 fusilados, ya se acercaba el desprecio hasta de las prostitutas y, como no, ya se acercaba la bomba y las balas del alemán Kurt Wilckens, el vindicador, héroe y mártir de los hombres libres allá dónde y cuando se encuentren.

Las condenas, pese a la brillante defensa de Corola Martínez y Pico, fueron negativas. Seis fueron condenados a tres años de prisión y el resto cumplió entre once y tres meses.

Todos los policías fueron absueltos.

Jacinto Vinelli, el secretario, y Machado, el delegado, jamás fueron apresados.

Estos son los hechos de Jacinto Aráuz. Hechos devorados por el tiempo, olvidados por el lugar donde ocurrieron. Sólo una vez se contó esta historia que hoy rescato. Porque es necesario que sepamos que, pese a todo, alguna vez hubo hombres que en la inmensa soledad de un país que se estaba construyendo se atrevieron a levantar la cabeza y que por eso se los quiso matar. Pero no se rindieron. Porque en ocasiones hace falta pelear incluso dentro de la comisaría.

Con todo en contra estos valientes hombres ganaron la batalla. No pudieron matarlos. Ni los policías pagados para hacerlo ni el sistema carcelario.

Casi 90 años después las cosas han cambiado poco. Ya no quedan anarquistas en Argentina pero la policía sigue siendo corrupta, sigue aplicando la ley Bazán (tiro primero, pregunto después), sigue matando por encargo, sigue aplastando a los portadores de voces rebeldes y reivindicadoras. A través de este siglo incompleto se han multiplicado los Basualdo y se han extinguido los Zárate.

Aún hoy existen condiciones laborales inhumanas. Pero ya no quedan rebeldes.

En este artículo no pretendo sermonear a nadie ni implantar mis ideas, tan sólo contar la historia que algunos se han encargado de ocultar. ¿Por qué otras historias se cuentan y esta se esconde?

Porque en Jacinto Aráuz ganaron los rebeldes. El sistema perdió.

Fuentes:

“Los Anarquistas expropiadores y otros ensayos” de Osvaldo Bayer.

www.laluchaanarquista.blogspot.com

www.lafogata.org

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Entrevista a Osvaldo Bayer

>> lunes, 23 de noviembre de 2009

Un reportaje de Rosario Lufrano al historiador anarquista autor de Los Vengadores De La Patagonia Trágica y Severino Di Giovanni, El Idealista De La Violencia, entre otros libros.

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Un Siglo Después...

>> sábado, 14 de noviembre de 2009




Ramón Falcón fue un militar destacado en la infame “conquista del desierto”. Le llamaron “conquista” y “desierto” por esas burradas históricas pro-fascistas. Ni se conquista un desierto (se ocupa, a lo sumo) ni era desierto lo que conquistaban: estaba lleno de indios. Pero como para el huinca el ranquel y el mapuche no son personas, sino animales, la triste expresión permanece hasta nuestros días.

Tras finalizar esta ingnominia histórica, esta mancha en la consciencia de los pocos hombres blancos no derechistas que quedamos (me incluyo, a veces con vergüenza por el color de mi piel), Falcón, de regreso en Buenos Aires, fue nombrado Jefe de la Policía Federal Argentina en 1906.

Llamarlo brutal es insultar a los brutos del mundo. Fundó la escuela de policía que, aún en la actualidad, lleva su nombre.

Falcón odiaba profundamente las ideologías de izquierda casi tanto como a la “lacra social inmigrante”.

En aquel 1906 ordenó reprimir los actos de diversos sindicatos en conmemoración a los mártires del 1ro de mayo. Hay que tener en cuenta que el día internacional del trabajador (en memoria de los 8 anarquistas -5 ejecutados y 3 encarcelados- que iniciaron la cadena de eventos que conquistó la jornada laboral de 8 horas) en Argentina fue nacionalizado, la figura de los mártires fue omitida y se consideró otra actividad de la derecha católica.

La represión antes nombrada, protagonizada por 120 policías a caballo, dejó un tendal de cadáveres.

En 1907 obreros que habitaban los conventillos porteños se negaron a aceptar un incremento en los aranceles, lo cual motivó protestas en las calles.

Para julio, con auxilio del departamento de bomberos, Falcón logró expulsar de los decrépitos edificios a los inquilinos, quienes quedaron desamparados sin auxilio del estado ni de sus antiguos empleadores. El frío no los mató debido a un único factor: los sindicatos anarquistas que formaron campamentos para mantenerlos a salvo. Se les entregó ropa, comida y albergue. Precario, pues los recursos eran magros, pero efectivo.

El 1ro de mayo de 1909 Falcón ordenó una nueva represión. Esta vez el blanco fue una manifestación anarquista, convocada por la FORA (Federación Obrera Regional Argentina). El resultado fue 11 muertos y decenas de heridos graves, que en su mayoría murieron en los días siguientes.

Cuando se iniciaron los funerales, Falcón ordenó dispersar por la fuerza a más de 60.000 personas que acompañaban PACIFICAMENTE los feretros. Otras 4000 personas, que pretendían presentar sus respetos directamente en el cementerio de La Chacarita, fueron agredidos a balazos por la policía.

Luego se clausuraron los sindicatos de todos los partidos de izquierda. Los órganos de prensa La Protesta y La Vanguardia, anarquista y socialista respectivamente, fueron incinerados por policías con ropa civíl y... civiles.

Tras estos hechos, un comité formado por la FORA, la UGT y el Partido Socialista obtuvo, por vias politicas, la libertad de las personas detenidas así como la reapertura de sus sindicatos. Pero no se consiguió la renuncia de Falcón, quien tenía apoyo de La Bolsa de Comercio y La Cámara de Cereales, entre otras entidades patronales.

El 14 de novimbre, presa de la indignación, un joven anarquista ruso de 18 años, Simón Radowitzky, hizo uso del sagrado derecho: matar al tirano.

Falcón regresaba del funeral de un policía. Simón tiró una bomba casera al carruaje en el que viajaba el genocida, quien murió horas más tarde.

El libertario corrió pero pronto se vio rodeado por la policía, por lo cual se encogió de hombros, sacó un revolver, gritó “¡Viva la anarquía!” y se dio un tiro en el pecho.



No murió. Fue trasladado al hospital más cercano. La bala no había tocado ningún órgano.

Lo enjuiciaron y sentenciaron a muerte. La ejecución no se llevó a cabo porque Simón comprobó -o logró engañar a todo el mundo- su edad: era menor. A principios del siglo XX las mujeres y los menores no podían ser condenados a la pena capital.

Intentó huir del primer penal en el que estuvo recluido, por lo cual fue trasladado a Ushuaia.

La cárcel en Ushuaia es a sudamerica lo que las antiguas prisiones en Siberia a Europa. En general, nadie volvía de ahí.

El anarquista fue atacado salvajemente durante toda su estancia en el penal. Cuando se acercaba el aniversario de la muerte de Falcón, Radowitzky era recluido en confinamiento solitario y alimentado sólo con pan y agua.

Lideró una huelga de hambre entre los reclusos, por mejoras mínimas, que terminó en uno de los hechos más atroces que pueda sufrir un ser humano: fue violado por el subdirector de la cárcel y tres guardias.

Enterados del hecho, los órganos de prensa anarquista denunciaron la miserable agresión. Se ejerció presión suficiente para sumariar al subdirector y retirarlo de su cargo.

Los anarquistas de sudamerica intentaron liberar a Simón en una oportunidad. Con un velero, un traje de guardia y un poco de connivencia el libertario logró huir. Cerca de Puntarenas, Chile, fue recapturado.

Las represalias del sistema fueron horrendas: dos años de confinamiento solitario con media ración de alimento.

Los organismos ácratas enviaron dinero a Radowitzky, quien lo usó para comprar libros y medicamentos para los enfermos.

Yrigoyen fue exortado a liberarlo en infinidad de ocasiones. El indulto llegó el 13 de abril de 1930.

Lo terminan expulsando a Uruguay. Trabajó como mecánico y luego como mensajero, hasta que llegó la dictadura Uruguaya, que lo detuvo. Tres años pasó el anarquista encerrado en una prisión-sótano, hasta que fue liberado por una facción de resistencia anarquista. En Montevideo lo apresaron una vez más. Una vez más fue liberado.

Se dirigió a España, a luchar contra el franquismo recientemente sublevado contra la Segunda República. No usó armas. No asesinó. Su trabajo en las milicias fue el de proveer de alimento a los soldados.

Tras la derrota marchó a Francia y luego a México.

De nuevo en América, trabajó en una fábrica de juguetes durante 16 años.

Murió el 4 de marzo de 1956, tras un paro cardíaco.

Hoy hay monumentos, calles, avenidas y una escuela de policías llamada Ramón Falcón. Ninguna plaza, siquiera, para Radowitzky.

Un siglo después los anarquistas del mundo no olvidamos el valor de este hombre.

Los tiranos, a pesar de todo su poder, prepotencia y altanería, aún recuerdan que ni siquiera ellos están a salvo de la voluntad de un solo hombre libre.

¡Viva la anarquía!

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¡Honduras resiste!

>> sábado, 26 de septiembre de 2009

Occidente está cargado de miedo. Honduras resiste. Hay toque de queda pero ya nadie queda dentro. La gente gana la calle. El miedo y la violencia no han sabido triunfar ante las gónadas de los hombres y mujeres de Tegucigalpa, de San José, de San Pedro Sula.

Es el axioma de no coerción: para amenazar hacen falta dos, un cobarde que diga “o si no” y un cobarde que mire el suelo. No es el caso, queda claro. La gente mira, desafiante, a los dinosaurios y grita “O si no ¿qué?”.

Las marchas no cesan. Los grandes traumas históricos de los pueblos latinos han ensañado bien a las nuevas generaciones. Nacimos con cicatrices, con resistencia cuasi-natural ante la tiranía y la opresión. Al menos cuando esta viste de verde.

El estado de sitio fue declarado el primero de julio. Se suspendieron los artículos 71, 78, 81, 84, 88 y 99 de la constitución Hondureña.

Esto significa que:

Las personas pueden ser detenidas e incomunicadas durante más de 24 horas, sin que ninguna autoridad emita orden escrita alguna. No hay libertad de asociación ni de reunión. No se puede ingresar, salir o circular a través del país. Cualquiera puede ser obligado a declarar a través del uso de la violencia. Todo domicilio puede ser violado sin orden judicial.

Y el sólo hecho de repudiar publicamente al gobierno de facto puede ser condenado con hasta 20 años de cárcel.

Han muerto al menos tres personas en las últimas manifestaciones. Hay una veintena de desaparecidos.

Pero resisten. Resisten ante las balas y los bastones, ante los verdes y los azules, ante los medios y los externos. La mayor parte de los manifestantes no apoyan a Zelaya. Apoyan la libertad. No esperan un mesianico Deus Ex Machina que los salve ni se tragan las mentiras que escupen, minuto a minuto, los medios masivos de comunicación.

Pisan el pavimento. Atestiguan lo que ocurren. Y, ya hartos de la incómoda butaca desde la cual deben contemplar la obra de la miseria, saltan al escenario a protagonizar la obra de la vida.

El presidente depuesto, Manuel Zelaya Rosales, regresó a Honduras el pasado lunes. Ahora está refugiado en la embaja de Brasil. Tiene el apoyo de Lula, entre otros. Pero, más importante, tiene bajo la manga un az que ningún otro primer mandatario depuesto por fuerzas militares tuvo antes: la consciencia del pueblo.

Porque el sueño de Tolstoi y Proudhon, de Bakunin y Kropotkin, sigue vivo. Florece en lo profundo del inconsciente de las masas oprimidas, de los descendientes de hombres y mujeres buenos que dejaron sus huesos esparcidos a través del continente, en guerras de independencias, en la forja del Nuevo Mundo.

Porque, en lo más hondo del mundo, el fantasma del fascismo es acosado por la convicción libertaria.

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Desde Madrid

>> viernes, 11 de septiembre de 2009

Hace un par de madrugadas me topé via msn a mi amigo Joaquín. Me dio la segunda noticia más grande desde el nacimiento de Sara, su primera hija.

-El próximo 21 de septiembre vuelvo a Honduras, hermano.

21 de septiembre. Premonitorio, pensé.

Joaco nació en El Progreso, un pueblo costero de centroamérica. Es abogado, fiel heraldo de la defensa de los derechos humanos, y músico, bachatero de corazón. Ahora, y desde hace unos cuatro años, vive en Madrid.

En Tegucigalpa conoció a Yolanda, una gallega que le robó el corazón. Juntos han peleado por los necesitados, por los debiles, por quienes no pueden solos. Yo los admiro. Además, y esto hay que decirlo, con su PHD Joaquín es mucho más humilde que muchos tipos que he conocido que, a lo sumo, tendrán un televisor o un celular del cual presumir.

Las cosas están duras. Como todo el mundo sabe, en la actualidad Honduras vive un momento tan intenso como deplorable. Otra vez un golpe de estado, otra vez una dictadura.

Mi querido amigo sobrevivió a la guerra anterior. Por ser fiel a sus principios sufrió un atentado. Hubo tres chicas muertas ese día. Él es el único que está acá para contarlo.

No lograron intimidarlo. Me preocupa. Me preocupan Sara y Yolanda, pero por sobre todo me preocupa mi propio futuro.

Ahora estoy escribiendo un ensayo. Y lo que digo sé que no le gustará a nadie. Pero es la verdad. Estoy empezando a creer que puedo terminar fusilado por mi próximo libro.

Y las fuerzas se sienten ya escasas.

¿Puedo desistir?

La respuesta es obvia: No.

No desisto porque creo en la vida, porque creo en el arte, porque creo que un mundo mejor es posible. No desisto porque sé que de momento soy parte del problema, pero es mi responsabilidad, como humano, ser parte de la solución. No desisto porque la cupula de la realidad está habitada sólo por una elite financiera que quiere terminar de hacernos esclavos a todos. No desisto porque hay que luchar contra los monstruos. No desisto porque tendría que ser una bendita oveja para cruzarme de brazos y permitir que unos psicópatas que desconocen por completo al hombre hagan del mundo cuanto quieran.

No desisto porque soy anarquista.

Y porque el mundo necesita un héroe. Te necesita a vos. Y a mí. A todos.

En estos momentos, uno de los pocos héroes que posee el mundo, está preparándose para partir desde Madrid hacia Tegucigalpa para enfrentar, una vez más, viejos demonios.

La resistencia es grande en las calles, cuenta él. Espero que su llegada coincida con la primavera de una nueva realidad en Honduras.

Espero que a ninguno nos aguarde la bala de un fusil.

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¿Votar?

>> jueves, 25 de junio de 2009

Lo que mata es la inercia. Lo que asusta es el vértigo. Lo que pudre es ese espíritu tan argentino, a medio camino entre la genialidad y la miseria, entre el impulso de la lengua y la tibia moral que niega la empiria de la mirada, a según su conveniencia, claro.

Lo que me harta es el desconocimiento del otro. Preguntarme a quién votar en una elección, en cualquier elección, es construir un rascacielos llamado sociedad empezando por las ventanas del vigésimo séptimo piso.

La primera pregunta es por qué votar. O, lo que es lo mismo, por qué NO votar.

La falta de información es un problema. Pero más que aquellos que no saben quien fue San Martín me asustan las voces autorizadas, las que saben de memoria el nombre y currículum mortae de cada candidato, pero ignoran cuestiones vitales.

Vos, que estás informado, que sabés de qué va la cosa, que tenés una opinión más que formada, vos que crees en la democracia y en el estado, en el sistema y la pirámide, vos decime...

¿Sabés quienes son los Rockefeller? ¿qué me decís del grupo Bilderberg? Vos que defendés la patria, ¿sabés que los fabricantes de armas no tienen bandera? ¿entendés el significado de la palabra multinacional? ¿aceptás que todo se mueve si hay fondos económicos? ¿te das cuenta? las fronteras son un gran negocio.

Ninguna guerra pretende ser ganada, sólo mantenida. ¿Para qué eliminar al enemigo si el resultado es siempre el mismo, si la casa siempre gana? Porque... ¿Cuantos McDonalds hay en Vietnam?

Ya se ha dicho, “divide y vencerás”. Los cerebros que controlan el mundo lo entendieron muy bien. Tanto, que el mundo entero han dividido en estados y naciones. Y así nos vencieron, con sus falacias, con su sistema económico que se basa en inútiles papeles de colores en vez de recursos naturales y tecnológicos, con sus leyes placebo y sus prisiones, con sus premios y sus castigos, con sus religiones, con su paraíso capitalista y su infierno nuclear.

Porque tomaron el veneno y lo mezclaron con nuestra comida cuando eramos unos críos. Y luego nos dijeron que el veneno es bueno.

Es bueno trabajar ocho horas y apoltronarse a mirar una caja que nos dice LA VERDAD, es bueno ser feliz y sólo vamos a serlo si tenemos un celular que saque fotos, filme, actualice facebook y prepare café. Todo en menos de un segundo.

Y a nadie parece importarle que ese celular y esa caja idiota son fabricados por la misma empresa, que también es dueña de los canales de televisión; que también es nuestra empleadora.

Y así gira el mundo, transformado en una sombría maquinaria de sometimiento. Nosotros somos los engranajes, hombres que tocan el violín en un sótano, con las arterias de nuestros brazos por cuerdas.

Por eso soy lo que soy y no juro lealtad a la bandera. Yo soy anarquista detrás de mi monitor y en la calle, soy anarquista en la escuela y en mi cabeza, soy anarquista en la cárcel y en la silla eléctrica. Y cuando esté en la tumba y haya dejado de ser, también seré anarquista.

El domingo andá a la urna y votá para cambiar las cosas. Pero entendé que el cambio sólo viene desde adentro. Evolucioná. Tu voto no va a cambiar nada, eso no es relevante. Lo relevante es que te importe lo que ocurra alrededor. Porque es un primer paso para forjar un mundo mejor.

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Radios Libres

>> sábado, 20 de junio de 2009

Artículo cortesía de Anarcopedia


Desde la creación de la radio -allá por 1906, se pretendió favorecer la comunicación entre las personas. Sin embargo, la radio cayó rápidamente bajo el monopolio de los Estados para ser utilizadas como medios de propaganda de las políticas particulares de los Estados y como medio de difusión de sus políticas.

Afortunadamente, casi al mismo tiempo que las radios pioneras surgieron iniciativas independientes de radiodifusión. Las que podríamos considerar primeras Radios Libres fueron las que la clase obrera alemana utilizó como instrumentos de contacto y coordinación durante la República de Consejos Alemana de 1918-19. En 1924 se constituía la Arbeiter-radio-club Deutschland (Radio club Obrera de Alemania) de caracter cultural y como medio para favorecer el intercambio técnico.

Una Radio Libre es una emisora de radio independiente, de carácter no lucrativo cuya gestión y programación se elabora de forma colectiva. La emisora no está promovida por entidades públicas, institucionales, privadas o comerciales, sino que la lleva un colectivo de personas o por una asociación sin ánimo de lucro. El concepto procede de la experiencias de las Radio Libres en Italia y en Francia que comienzan su andadura en los años 70.

El término Radio Libre es un sinónimo, más o menos, del término Radio Comunitaria, siendo Radio Libre un término que se refiere a un tipo de práctica desarrollada especialmente en Europa. Estando el término radio comunitaria más extendido en América Latina o a nivel internacional.

En cuanto al componente libertario de las Radios Libres, muchas de ellas tienen un sesgo libertario bastante acusado. Las hay más definidas y otras sólo se intuye.

En los Estados Unidos está la histórica Free Radio Berkeley fundada en 1993. Berkeley fue uno de los epicentros del movimiento contracultural de los 60-70. Los yippies tienen alguna experiencia de radio-emisión durante aquella época. Entre los fundadores de Free Radio Berkeley está Stephen Dunifer, activista histórico del movimiento de radios libres en aquel país. Ésta radio se ha caracterizado por acercar la tecnología al movimiento de radios libres (sirvieron para ayudar a crear micro-radios y a enseñar a fabricar sus propios emisores, antenas, etc).

En los Estados Unidos la Federal Communications Commission (FCC) ha llegado a cerrar mas de 400 micro-radios, entre ellas muchas radios libres como la Steal this Radio de Nueva York en 1998.

Probablemente el lugar del mundo en el que el movimiento de radios libres está más activo es América Latina, especialmente en Brasil y en México. En México una de las primeras radios fue KeHuelga, que inició sus emisiones durante las huelgas de la UNAM. En aquel país hay bastante represión y las radios emiten en FM con equipos de muy poca cobertura, por ello se han multiplicado las radios que transmiten por internet.

En Argentina podemos destacar el ejemplo de FM La Tribu de Buenos Aires. Y en general en el resto de Latinoamérica tenemos decenas de ejemplos de radios comunitarias, que ofrecen su cobertura a los movimientos sociales, los sin-tierra, indígenas, y para los barrios de las ciudades.

Europa es el continente en el que el movimiento está más consolidado, habiendo radios de referencia en bastantes países, especialmente en Europa occidental. Caso aparte se merece Italia, país en el que florecieron numerosísimas radios y que se convirtió en muy pocos años en el país que más radios libres tuvo.

Los antecedentes radiofónicos de las Radios Libres italianas se remontan al bienio 1968-1969 cuando el grupo Danilo Dolci construye un emisor clandestino que situa en Partinico (Sicilia) y transmite programas denunciando las infames condiciones de vida de las habitantes de Belia. En los 70 el movimiento se extiende, a resultas de la enorme presión social, y empiezan a aparecer radios impulsadas por diferentes grupos (ecologistas, autónomos, demócrata-cristianos, radicales...). Entre noviembre de 1974 y Julio de 1976 aparecen más de 700 radios locales (no todas libres). En 1978 se contabilizan 1.637. En 1979 hay ya unas 2.500. Destaca la experiencia de Radio Alice de Bolonia, que se convierte en uno de los referentes del movimiento. En la actualidad, pasado ya el auge de aquellos tiempos, y tras varios periodos de represión, destacan Radio Blackout de Turín y Radio Onda Rossa de Roma (aunque sigue habiendo bastantes por toda la geografía italiana).

En el resto de Europa las radios aparecen más con "cuentagotas". Siendo muchas veces impulsadas por organizaciones, como Radio Libertaire de París. En otros lugares se vinculan al movimiento okupa, como Radio de Vrije Keyser de Holanda y la historica Radio Patapoe.

En el Estado español la definición de Radio Libre se toma como referencia el "Manifiesto de Villaverde": (Manifiesto acordado por las Radios Libres del Estado español que participaron en los encuentros de Villaverde 1983 en Villaverde-Madrid-España). La primera radio libre fue Radio Maduixa de Granollers, que inició sus emisiones en 1977. Le siguió Ona LLiure de Barcelona en 1979, que fue cerrada dos veces por la policía.

Otras radios pioneras, creadas al inicio de los 80, fueron Radio Paraíso de Iruña, Txomin Barullo de Bilbao, La voz de la experiencia de Radiocadena del water de Madrid... De estas primeras experiencias de primeros de los 80 continuan funcionando Radio Pica, Hala-Bedi, Eguzki Irratia.

En 1987, los mossos de escuadra cierran y requisan Radio Pica, la Generalitat da la excusa de que hacían interferencias al aeropuerto (lo que era falso y fue demostrado en el juicio posterior) en ese momento nace una nueva hornada de radios libres en toda Iberia, como Radio Bronka de Barcelona, Irola Irala Irratia de Bilbao, Zintzilik Irratia de Renteria, Radio Elo de Madrid, Onda Vorde de Zaragoza (clausurada por la policía).

El movimiento continua y en los 90 nacen Radio Contrabanda de Barcelona y Radio Topo de Zaragoza, y en Bilbao gente que proviene de varias radios libres cerradas se agrupan y crean Tas-Tas Irratia.

Actualmente el movimento parece que discretamente vuelve a resurgir, una muestra de ello son:

* Radio Activa de Alcoi
* Radio La Mistelera de Denia
* Radio Filispim de Ferrol
* Radio Malva de Valencia
* Araio Irratia de Zarautz

Esperamos que esta nueva hornada crezca y se consolide, y que el movimiento de radios libres tanto en el estado español como en el resto del mundo sirva para ayudar a transformar la realidad ya que son una herramienta de los movimientos sociales. Pocas radios sobreviven si no hay nada detrás.

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Anarcopacifismo: Paz Y Libertad

>> viernes, 19 de junio de 2009



Artículo cortesía de Anarchopedia

por Germinal Valiente

Pacifismo es inherente a libertad. Cuando los dictadores se imponen sobre las masas lo hacen utilizando la violencia, a veces contra la integridad física o a veces contra la conciencia individual. Así mutilan la voluntad de las personas y las someten a su voluntad. ¿Cuál es sino la causa de que todos los cambios violentos hayan traído consigo la opresión más despiadada? Todas las dictaduras han sido fruto de una transición violenta, y todas las revoluciones violentas que ha intentado el pueblo para liberarse sólo han servido para que, finalmente, triunfara un régimen más opresor que el ya había.

La Comuna de París, con la brutal represión que hubo tras la derrota de los revolucionarios, o la Revolución Española de 1936, que también encontró dictadura y desolación al caer todo el esfuerzo en manos del Partido Comunista Español primero, y de Franco después, han demostrado históricamente que lo que digo es cierto. Y ni qué decir tiene que revueltas pacíficas, como la de Francia en Mayo del 68, han hecho temblar fuertemente los cimientos del sistema, sin derrumbarlo, por culpa de muchos factores, entre los que destacaríamos en el caso de Francia la falta de apoyo a la revuelta de la cúpula de organizaciones políticas de mucho seguimiento como el sindicato CGT (francés) y el Partido Comunista Francés.

Sin embargo, no se le ha dado una oportunidad real a la paz, siendo lo más parecido la liberación de la India del Imperio Británico, que al verse asediada por otras tensiones como son las provocadas por las distintas religiones y las distintas fuerzas políticas, incluida la Inglesa, llevaron al desastre lo que pudo haberse convertido en un país armonioso y libre. Pero olvidamos que estos motivos que hicieron fracasar la revolución pacífica de Gandhi eran actores que, a su vez, estaban basados en la violencia. La idea de Estado capitalista independiente y la religión son elementos que existen gracias a la opresión de la mayoría esclavizada, y con esto quiero decir que si la revolución india hubiese luchado también contra el dogma religioso y el Estado sin duda la victoria, la liberación, no hubiese desembocado en aquellas terribles matanzas. Aunque Gandhi, personalmente, deseara un Estado laico y hermanado con los demás Estados, incluido Pakistán, y aunque éste estuviera directamente influenciado por León Tolstoi (anarcopacifista) la idea de una revolución que liberara al pueblo de las instituciones opresoras no se perfilo en la mente de las masas que resistían pacíficamente, tanto en las calles como en las cárceles británicas. La lucha contra el Estado, principal avalador de la esclavitud y, por tanto, de la violencia, y las ideas pacifistas han de ir de la mano en una revolución que pretenda liberar realmente al pueblo.

Para que la resistencia pacífica triunfe es también necesario el socialismo desde abajo, que las masas (entendiendo esto como la suma de individuos conscientes de que no son libres y quieren serlo) conquisten la libertad por sí mismas, sin necesidad de líderes sustentados por los intereses políticos de unos (a menudo potencias extranjeras), el miedo de otros y la ignorancia de la mayoría. Sin duda, si hay una revolución libertaria, en ella debe participar una mayoría abrumadora de la población. Con esto último no quise decir que la revolución se vaya a hacer con clones, sino que esa mayoría revolucionaria debe ser consciente de que quiere ser libre, para exponer libremente por qué son diferentes y lo que les gustaría que se hiciese en comunas totalmente democráticas con sufragio universal, siguiendo la premisa bien expuesta por Bakunin de “individuo, comuna y federación de comunas libremente asociadas”.

Naturalmente, con la militancia uno se aleja del principio cristiano de que la vida del individuo es lo más importante, pero cada persona que forma la humanidad es un aliado en potencia para la lucha por la liberación, y matar a alguien es como minar dicha alianza.

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Música Electrónica Y Anarquismo



Artículo cortesía de Anarchopedia.

Por Da_junkie

Es verdad que la música electrónica es una tendencia como el rock. No es tan sólo un género, hay diversos como el drum and bass, house, jungle, dub, illbient, etc. El comienzo de ésta data de las minorías gays negro/hispanas de Nueva York en los 80, y de la corriente industrial en Inglaterra durante los años 70.

Sucede que la música electrónica cuando aparece en EU tiene un alto contenido hedonista, y por lo tanto sólo buscaba escapar de la dura realidad que les competía a los gays negro/latinos de Nueva York y Detroit, pero no siempre, o más bien no toda es sólo hedonista.

A finales de los 70 con la aparición del punk rock y la firma del contrato de The Clash con la multinacional Epic, hoy en día Sony Music, muchos jóvenes aseguraron que el punk había muerto y por eso aparecieron varias vertientes, una la tercera ola, el oi o real punk como lo llamaban, y la música industrial por parte de Genesis P-orridge, cabeza de la banda Throbbing Gristle y posteriormente Psychic TV, y SPK.

¿Qué era lo que decían estos últimos? Que para plantear un movimiento anarquista era fundamental desarticular las estructuras mentales preestablecidas por el sistema vigente. Por eso crearon una música que tenía un alto grado de ruido, buscando que la estructura mental aceptara la diferencia y lo que se había mostrado antes como dañino, pues ¿qué es el anarquismo sino la busqueda de un mundo donde quepan muchos mundos (incluyendo los "ruidosos")?

Por esto apareció el industrial, música que desde su estética era anarquista y atacaba al punk como movimiento revolucionario obsoleto. ¿Pero por qué obsoleto? Pues ellos afirmaban que ¿cómo era posible catalogarse de revolucionario si cargabas todos esos lastres de vanguardismo moderno y de clichés generados por el rock n roll, cayendo de nuevo en el pensamiento reaccionario? ¿Acaso los punks no se volvieron unos tradicionalistas, que si no usabas chaquetas de cuero, botas o escuchabas otro tipo de música eras un vendido o no eras punk?

El punk había muerto para muchos y el industrial era una buena alternativa, música que desde su estética era imposible volver comercial. ¿Como pretender convertirte en un rock star si ni tocabas rock y si tus trabajos eran canciones de 17 minutos en los que no oías más que un taladro y una aspiradora? Eso no le interesaría para nada a las casas disqueras.

En fin, ¿qué pasó? Resulta que en Inglaterra, cansados del movimiento conservador, los tories, algunos jóvenes querían expresar su inconformidad, y lo hicieron a través de fiestas o raves. Fiestas que llevaron a la prohibición de la música electrónica y raves por parte del Estado británico (sí, la única música realmente prohibida, algo que el punk nunca logró, mostrando el arma tan poderosa que podía llegar a ser el arte).

Algunos jóvenes ravers se dedicaron al rollo ecologista y continuaron con la postura anarquista heredada de los industriales (música industrial me refiero), y aparecieron grupos con un alto contenido en las letras como Shamen, Asian Dub Foundation, VWR, Spirial Tribe, etc.

El primer gran festival de música electrónica fue organizado en las ruinas de Stonehenge y llevó a la prohibición de eventos magnos por parte de las autoridades y a la persecución de los ravers y de su organizador Wally Hope, que después de ser torturado murió en una clínica de reposo debido a la gran cantidad de drogas que le suministraron allí.

Wally Hope, su gran amigo Ratter (a.k.a. Penny Rimbaud, sí, el batería de Crass), Spiral Tribe y Shamen le dieron un toque social a dichas fiestas buscando un mundo más humano, con una consigna altamente pacifista como la de casi todos los británicos, bajo un sol sin gobierno.

Como ven la historia es otra, es verdad que a comienzos de los años 90 la música electrónica, principalmente el house y el trance, fue acogida por las casas disqueras grandes, debido a su gran aceptación en la juventud europea, como lo fue el punk en los 70, y cayó a ser un fenómeno popular, masivo, que por supuesto se volvió algo tonto, pero en todo caso hubo una disidencia, que aún continúa con el espíritu del raver de antaño.

Gente como Massive Attack, Asian Dub Foundation, Skratch Perverts, continúan luchando contra el racismo, la opresión estatal, o denuncian problemas sociales. Lo electrónico que la mayoría de gente escucha es tonto, sin sentido, pero es el que vende el mainstream, pero para nada muestra la realidad completa, la de otros que desde los barrios pretendemos hacer una denuncia a través del arte.

Catalogar a los ravers de tontos es como decir lo mismo de los punks, ¿o es que alguien niega que los punks tambien mantienen pegados de una botella de pegante al igual que los ravers lo pueden hacer con una pastilla de éxtasis, kat, efedrina, pure morning, ice, etc.? No generalicemos que ese es el problema, que por andar metidos en un rollo siempre menospreciamos los demás.

La electrónica, incluyendo el hip hop, para bien o mal de muchos es el sonido de estas generaciones, y es el sonido de una generación cansada de esas guitarritas de Santana que quiere decir algo nuevo con un sonido nuevo. Fachos y racistas hay en todos lados, o sino vea el reggae, una música que no es más que una oda a un sistema monárquico bajo los ojos de Dios o de Jah Rastafari.

Un saludo anarquista. ¡Libertad y fuerza a través de la diversificación!

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