Paz, Propaganda y La Tierra Prometida

>> jueves, 29 de octubre de 2009




Les dejo este documental que encontré en la red. La sinopsis incluida en google video es la siguiente:

Paz, Propaganda y la Tierra Prometida: Los Medios de comunicación estadounidenses y el conflicto israelo-palestino" proporciona una llamativa comparación de la cobertura periodística de EE.UU. y los medios internacionales sobre la crisis en el Medio Oriente; se concentra la atención en las deformaciones cuán estructurales en el alcance al cual EE.UU. ha reforzado las percepciones falsas del conflicto israelí palestino. Este documental esencialmente expone cómo los intereses de la política exterior de la élite de la politica Americana -- el petróleo, y una necesidad de tener una base militar segura en la región, entre otros -- trabajan en combinación con las estrategias de relaciones públicas israelíes para ejercitar una influencia poderosa sobre cómo noticias de la región son informadas. De voces de eruditos, de críticos de los medios, de activistas de paz, de figuras religiosas, y de expertos de Oriente Medio "Paz, Propaganda & la Tierra Prometida" analiza con cuidado y explica cómo -- por el uso del idioma, encuadrando y el contexto -- la ocupación israelí de Cisjordania y Gaza se queda escondido en los medios de noticias, y en la colonización israelí de los territorios ocupados aparecen ser una defensiva antes que una ofensiva. El documental explora también las maneras que los periodistas de EE.UU., por razones que van desde la intimidación a una falta de investigación completa, han llegado a ser complices al llevar a cabo la campaña de relaciones publicas de Israel. Como nucleo, el documental formula preguntas acerca de la moralidad y el papel del periodismo, y de la relación entre medios y política. Personas entrevistadas en PPTP incluyen a: Seth Ackerman, Mjr. Stav Adivi, Rabino Arik Ascherman, Hanan Ashrawi, Noam Chomsky, Robert Fisk, Neve Gordon, Toufic Haddad, Sam Husseini, Hussein Ibish, Robert Jensen, Rabbi Michael Lerner, Karen Pfeifer, Alisa Solomon, y Gila Svirsky.


Mirá el documental entero acá

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La Amarga Espera

>> viernes, 23 de octubre de 2009



Every man must die...

¿Cuan larga será la agonía, la espera?

¡Odio todo esto!

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Abroðennes

>> viernes, 16 de octubre de 2009

Abroðennes


Coleridge. Cervantes. Blake. Milton. Borges.
Y todos los demás que me precedieron.



Agitada, mi respiración, busca un descanso.
Tiembla mi pulso ante la visión de la cima.
El soñar revela la vieja pesadilla, el letargo
de una lágrima tan gris y tan íntima.

Todo cuanto quiero es verte llegar
y ante tu arribo, como un niño,
me cobijo en el humo, en las sombras;
de mi propio temor, mártir cautivo.

Soy tiempo olvidado, remota penumbra,
sombra de un héroe de cenizas.
Soy la embriaguez contumaz de la ira última,
la que se desvanece en la nada sin prisas.

Reo de la inercia.
Rey de los cobardes.
Mesías de la miseria.
Alborada de la tarde.

Río en pleno llanto,
expuesto en mi desamparo,
como un animal herido,
como un fantasma consciente y perdido.

Hoy, mitad del hombre que una vez fui,
soporto el millar de furias en mi pecho,
sufro lo que el viejo zahorí
dijo al apasionado y terco Orfeo.

Y como él, como Ulises, como Cristo
desciendo al tangible infierno.
Las llamas me abrazan, pero subsisto.
Ardo en rencor, pero no muero.

Es mi karma. Mi tormento.

Mi miedo es acostumbrarme,
es ser uno más acá.
Mientras se quema mi carne
me rehuso a recibir piedad.

El dolor es real.

Leo El Epitafio Sin Tumba de Sam,
caigo ante el flagelo del tiempo,
me rindo ante tan cruel tempestad:
No son gigantes, son molinos de viento.

Esa llaga abierta en mi pecho
sangra las esperanzas que una vez tuve.
En la soledad, en la seguridad de mi lecho
sueño a Caliope mimetizada con la urbe.

Aún, un morador de Urbania,
jungla gris sin relieve,
se rebela ante las alimañas
del pozo corrupto de lo endeble.

¡Sálvame, mujer revestida en sol!
Ajeno a la visión del poeta
exorcizo de mi alma el dragón
que te retuvo descalza en la meseta.

Porque no me atrevo a mirarte,
porque sólo queda un lamento,
porque no tengo palabras para hablarte,
porque una vez ya he muerto.

Y morir otra vez no sería suficiente.

¡Vengan a mí, negras nubes del error!
¡Cúbranme como lo hicieron con Calvario!
¡Despojenme del latir, del temor!
¡Matenme o devuelvanme el llanto!

Esta desesperación, esta agonía,
Padre-Bestia, ¿esto es la vida?
Como, con manos desnudas
y ardiente corazón, una boca muda

dará el magistral discurso
que cambie el rumbo,
que alivie el dolor,
que revele el hoy.

¿Cómo, si no temo al mundo
ni a la herrumbrada guadaña
pero ante su visión permanesco oculto,
lejos, en mi distante montaña?

Al amanecer nada quedará,
sólo la pena de un corazón humano.
De mi la fe se marchará,
como lo hace una lluvia de verano.

Abrazame, poderoso olvido,
no dejes que caiga del desfiladero
hacia el vacuo precipicio
donde fugaz e irrelevante es lo eterno.

Será el sol quien reseque mi garganta.
Será la cripta donde resida.
Será por tanta sangre derramada.
Será, será por la vida.

No hay motivo para ser un fantasma de lo cierto.

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¡Honduras resiste!

>> sábado, 26 de septiembre de 2009

Occidente está cargado de miedo. Honduras resiste. Hay toque de queda pero ya nadie queda dentro. La gente gana la calle. El miedo y la violencia no han sabido triunfar ante las gónadas de los hombres y mujeres de Tegucigalpa, de San José, de San Pedro Sula.

Es el axioma de no coerción: para amenazar hacen falta dos, un cobarde que diga “o si no” y un cobarde que mire el suelo. No es el caso, queda claro. La gente mira, desafiante, a los dinosaurios y grita “O si no ¿qué?”.

Las marchas no cesan. Los grandes traumas históricos de los pueblos latinos han ensañado bien a las nuevas generaciones. Nacimos con cicatrices, con resistencia cuasi-natural ante la tiranía y la opresión. Al menos cuando esta viste de verde.

El estado de sitio fue declarado el primero de julio. Se suspendieron los artículos 71, 78, 81, 84, 88 y 99 de la constitución Hondureña.

Esto significa que:

Las personas pueden ser detenidas e incomunicadas durante más de 24 horas, sin que ninguna autoridad emita orden escrita alguna. No hay libertad de asociación ni de reunión. No se puede ingresar, salir o circular a través del país. Cualquiera puede ser obligado a declarar a través del uso de la violencia. Todo domicilio puede ser violado sin orden judicial.

Y el sólo hecho de repudiar publicamente al gobierno de facto puede ser condenado con hasta 20 años de cárcel.

Han muerto al menos tres personas en las últimas manifestaciones. Hay una veintena de desaparecidos.

Pero resisten. Resisten ante las balas y los bastones, ante los verdes y los azules, ante los medios y los externos. La mayor parte de los manifestantes no apoyan a Zelaya. Apoyan la libertad. No esperan un mesianico Deus Ex Machina que los salve ni se tragan las mentiras que escupen, minuto a minuto, los medios masivos de comunicación.

Pisan el pavimento. Atestiguan lo que ocurren. Y, ya hartos de la incómoda butaca desde la cual deben contemplar la obra de la miseria, saltan al escenario a protagonizar la obra de la vida.

El presidente depuesto, Manuel Zelaya Rosales, regresó a Honduras el pasado lunes. Ahora está refugiado en la embaja de Brasil. Tiene el apoyo de Lula, entre otros. Pero, más importante, tiene bajo la manga un az que ningún otro primer mandatario depuesto por fuerzas militares tuvo antes: la consciencia del pueblo.

Porque el sueño de Tolstoi y Proudhon, de Bakunin y Kropotkin, sigue vivo. Florece en lo profundo del inconsciente de las masas oprimidas, de los descendientes de hombres y mujeres buenos que dejaron sus huesos esparcidos a través del continente, en guerras de independencias, en la forja del Nuevo Mundo.

Porque, en lo más hondo del mundo, el fantasma del fascismo es acosado por la convicción libertaria.

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Desde Madrid

>> viernes, 11 de septiembre de 2009

Hace un par de madrugadas me topé via msn a mi amigo Joaquín. Me dio la segunda noticia más grande desde el nacimiento de Sara, su primera hija.

-El próximo 21 de septiembre vuelvo a Honduras, hermano.

21 de septiembre. Premonitorio, pensé.

Joaco nació en El Progreso, un pueblo costero de centroamérica. Es abogado, fiel heraldo de la defensa de los derechos humanos, y músico, bachatero de corazón. Ahora, y desde hace unos cuatro años, vive en Madrid.

En Tegucigalpa conoció a Yolanda, una gallega que le robó el corazón. Juntos han peleado por los necesitados, por los debiles, por quienes no pueden solos. Yo los admiro. Además, y esto hay que decirlo, con su PHD Joaquín es mucho más humilde que muchos tipos que he conocido que, a lo sumo, tendrán un televisor o un celular del cual presumir.

Las cosas están duras. Como todo el mundo sabe, en la actualidad Honduras vive un momento tan intenso como deplorable. Otra vez un golpe de estado, otra vez una dictadura.

Mi querido amigo sobrevivió a la guerra anterior. Por ser fiel a sus principios sufrió un atentado. Hubo tres chicas muertas ese día. Él es el único que está acá para contarlo.

No lograron intimidarlo. Me preocupa. Me preocupan Sara y Yolanda, pero por sobre todo me preocupa mi propio futuro.

Ahora estoy escribiendo un ensayo. Y lo que digo sé que no le gustará a nadie. Pero es la verdad. Estoy empezando a creer que puedo terminar fusilado por mi próximo libro.

Y las fuerzas se sienten ya escasas.

¿Puedo desistir?

La respuesta es obvia: No.

No desisto porque creo en la vida, porque creo en el arte, porque creo que un mundo mejor es posible. No desisto porque sé que de momento soy parte del problema, pero es mi responsabilidad, como humano, ser parte de la solución. No desisto porque la cupula de la realidad está habitada sólo por una elite financiera que quiere terminar de hacernos esclavos a todos. No desisto porque hay que luchar contra los monstruos. No desisto porque tendría que ser una bendita oveja para cruzarme de brazos y permitir que unos psicópatas que desconocen por completo al hombre hagan del mundo cuanto quieran.

No desisto porque soy anarquista.

Y porque el mundo necesita un héroe. Te necesita a vos. Y a mí. A todos.

En estos momentos, uno de los pocos héroes que posee el mundo, está preparándose para partir desde Madrid hacia Tegucigalpa para enfrentar, una vez más, viejos demonios.

La resistencia es grande en las calles, cuenta él. Espero que su llegada coincida con la primavera de una nueva realidad en Honduras.

Espero que a ninguno nos aguarde la bala de un fusil.

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